Liderazgo,Life

El oficio de la trampa.

30 junio, 2014
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loser

 

Lo que a continuación voy a escribir no pretende hacerme más popular o ponerme en una superioridad moral de algún tipo. No quiero dar lecciones (mas que a mi mismo), y tan solo es parte de un proceso catártico por el que voy pasando después de ver, escuchar y leer todo lo que no me gusta del fútbol, pero le rendimos culto, achacamos el éxito y convertimos en deidades a quienes lo usan para obtener una victoria vacía de ética y elegancia futbolera.

Me refiero a cómo la trampa juega una doble moral en los torneos competitivos de FIFA, y claro de nosotros, quienes decidimos poner en la historia de la gloria de este deporte eventos como: “La Mano de Dios”, la viveza del jugador “con experiencia”,  el “oficio” del jugador que manejó un partido al “hacer tiempo” y cualquier otro de estos artificios de los cuales hemos hecho ejemplo de cómo ganar en este deporte, y de manera contundente.

El gran avance tecnológico que ha pavoneado la FIFA en esta Copa del Mundo, es el “ojo de halcón” que ayuda a determinar si el balón ha cruzado o no la línea que marca el gol… muy bien muchachos seguro los aficionados ingleses de la final de La Copa en 1966 ya duermen tranquilos, en sus tumbas, sabiendo que jamás habrá un error arbitral de estos. Mi cinismo es solo producto de lo que he visto en esta justa, en donde los máximos exponentes han sido los árbitros,  los estilistas, Michelle Platini y ehhhhh puuutoooo! – que ya se puede decir sin recato – porque ya quedamos en que es parte de nuestra cultura mexicana, vestigio para el futuro de la misma y claro, no pretende ofender… ni al más puto.

Cuando el jugador engaña a un árbitro decimos: “¡qué oficio!”. Cuando el equipo mata al rival a golpes:  “éstos siempre han sabido manejar los partidos, es la experiencia de un campeón” … y no quiero ni entrar en mordidas, goles de mano,  el Holandés clavadista, el penal “buscado” y  el gol en el minuto 97 del partido.  Y claro después los celebramos, patrocinamos y usamos de ejemplos para que las próximas generaciones sigan perpetúen la cultura de el que “No Tranza, No avanza” (el que no usa el sistema a su favor y lo corrompe sin castigo, es el que gana), o cuando menos así lo traduzco para todos nuestros amigos que nos son mexicanos.

¡Qué vivos que somos!

Estamos mal todos, empezando en primera persona. Yo.

Está mal que celebremos un sistema que inmortaliza “La Mano de Dios”, mal un reglamento que no castiga (aunque fuera a posteriori) el engaño y la trampa. Mal por Suárez y el malbarato de un talento único; mal por Robben y su pésimo haber histriónico; mal por no decirles a nuestros hijos que así no se gana…mal por no hablar de lo que está mal, incluso en lo que mas nos gusta y apasiona.

No es que haya o no haya penal, tampoco se trata si el árbitro falló bien o mal, con dolo o sin dolo. El punto es que una competencia se plantea de una forma “justa” de ahí el nombre… igual para todos. Y al plantearse así, aquel que rompa con la ecuación, en este caso llamada “fair play”, debería pagar las consecuencias. Pero eso no es lo que pasa en la gran mayoría de las ocasiones, años después seguimos alabando la viveza del jugador que nos trajo la victoria, o venganza en algunos casos.

Y claro es inevitable empezar con el:  “Ah, ¿entonces se vale engañar, pero no se vale morder?”; y yo lo que pregunto es ¿qué estos dos no atentan igual contra lo que la FIFA llama FairPlay?  Y peor aún, ¿cómo le contestó a mi hijo que me pregunta por qué si castigan a uno y no al otro?

¿Queremos más generaciones que ganen a pesar de todo?, pues parece es el ejemplo que queremos dejar labrado en piedra, parece que sí.

¿Genio Maradonna?, ¿brillante Robben?, ¿bien por haber retrasado el fútbol Mexicano 10 años metiendo “cachirules”? , ¿genio el que lleva 3 mordidos en plena regresión infantil frente a millones de espectadores?

Naaah, genios nosotros, que les damos lugar de genios en nuestras vidas.

5 comments

  1. Sabiduría convencional.

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  2. ES parte de la cultura en México el engañar para conseguir algo y el decir maldiciones o groserias para expresar algo sin importar que haya damas o niños presentes. Es algo que nadie parece tratar de corregir.

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    1. Respeto tu comentario, pero encuentro que generalizar de esa forma no es correcto. Saludos.

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